Nada es evidente y sin embargo…

Nada es evidente y sin embargo nada obliga a aceptar la autonominación del puesto de intérprete privilegiado que se dan las ciencias sociales, las artes y las comunicaciones. En la encrucijada entre las investigaciones, las prácticas que investigamos y las conversaciones múltiples entre artistas, públicos, usuarios e, investigadores abrimos o una sala de experimentos, un arenero. Ojalá todos podamos aprender algo. Esta es además de nuestra esperanza, nuestra disposición y nuestra apuesta en forma de un objeto relativamente extinto, pero todavía productivo. Llegamos tarde a la selva erosionada de los blogs, incluso a la de las revistas on line, pero tal vez a tiempo de que en el crepúsculo de esas mediaciones se cocine la forma futura en la que estas intenciones tomen otro impulso.

El premio Nobel a Bob Dylan parece estar a la medida de nuestras intenciones declaradas y de nuestro espíritu opuesto a las purificaciones. No pensamos que valga la pena interrogarlo como “venganza plebeya” (forma finalmente etnocéntrica de acercarse a lo popular) ni como, retomando a Greil Marcus, una certificación de la seriedad de nuestros gustos. Por suerte no estamos solos y Gonzalo Aguilar, Javiera Gutiérrez y Nicolás Quiroga suman sus voces a una ocasión para la cual las han templado mucho tiempo antes de que un hecho como este fuese concebible.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.